La ciencia no puede convertirse en un titular de prensa. El terremoto del 25 de enero de 1999 marcó para siempre la historia del Quindío.
La ciencia no puede convertirse en un titular de prensa El terremoto del 25 de enero de 1999 marcó para siempre la historia del Quindío. Sus efectos humanos, urbanos, económicos e institucionales fueron tan profundos que cualquier nueva afirmación sobre su origen debe tratarse con el máximo rigor, responsabilidad y respeto por las víctimas y por una sociedad que todavía conserva la memoria de aquella tragedia. Por esa razón, resulta profundamente inconveniente anunciar públicamente que el terremoto habría sido causado por la falla de Ibagué y no por la falla de Armenia, sin publicar de manera simultánea el estudio completo, la metodología utilizada, los datos analizados, el nivel de incertidumbre, las observaciones de la interventoría, la revisión por pares y, especialmente, el concepto técnico del Servicio Geológico Colombiano, como autoridad científica nacional competente en el conocimiento geocientífico del territorio. Una conclusión científica no puede reducirse a una frase pronunc...