Comentarios a los Lineamientos para la “supuesta” producción sostenible del cultivo de aguacate (Hass) en Colombia
Circasia, Quindío, 12 de noviembre de 2025 Oficio 2025-106
Señora
IRENE VÉLEZ
Ministra de Ambiente y Desarrollo
Sostenible
República de Colombia
Asunto: Comentarios a los Lineamientos para la “supuesta” producción
sostenible del cultivo de aguacate (Hass) en Colombia
En mi calidad de ciudadano y veedor ambiental —y con
fundamento en los artículos 23 y 74 de la Constitución, la Ley 1755 de 2015, la
Ley 99 de 1993, la Ley 1333 de 2009, la Ley 2ª de 1959 y el Acuerdo de Escazú—
me permito elevar respetuosa solicitud de intervención para corregir
brechas críticas en la implementación de los “Lineamientos finales para la
producción sostenible de aguacate (Hass)”, particularmente en el Paisaje
Cultural Cafetero de Colombia (PCCC) y cuencas altoandinas adyacentes.
De paso radicar este documento como solicitud de medidas
urgentes para garantizar la protección hídrica, ambiental y cultural del PCCC
frente a la expansión del monocultivo de aguacate Hass. Aplicación efectiva de
los lineamientos, el Acuerdo de Escazú y el principio de no regresión.
Contexto breve
De nuestro análisis técnico y ciudadano (adjunto) se
desprende que, aunque los lineamientos reconocen compatibilidades de uso del
suelo, POT/POMCA/PORH, y condicionantes en reservas de la Ley 2ª, no operan
con reglas verificables en territorios donde la discrecionalidad, la
captura regulatoria y la presión sobre el agua son estructurales.
Persisten: i) déficit de saneamiento y metas PORH
incumplidas, ii) solicitudes de siembras y vías en alta montaña y zonas de
recarga, iii) sustracciones con evaluación acumulativa débil, iv) cierre de
caminos veredales y conflictos sociales, v) controles no incidentes sobre
agroquímicos, y vi) participación e información declarativas (sin efectos
habilitantes vinculantes).
Solicitudes (derecho de petición – Ley 1755/2015)
- Moratoria hídrica por cuencas
críticas
Que el MADS, en coordinación con las CAR, decrete suspensión
temporal de nuevas habilitaciones y ampliaciones de caudal para Hass en
subcuencas con PTAR inoperantes o metas PORH incumplidas (dos periodos de
reporte consecutivos), hasta tanto no se acredite recuperación de indicadores
de calidad/caudal ambiental.
- Cláusula de exclusión fuerte
Que adopte, vía acto administrativo, exclusión taxativa
para establecimiento/expansión en: páramos, nacimientos, rondas y zonas de
recarga, Zonas de la Ley 2ª, áreas de conservación de POMCA/PORH, PNNN y
conectividades estratégicas. En Zonas B/C de Ley 2ª, solo bajo sistemas
agroforestales certificados, sin reducción neta de bosque y con restauración
≥1.5:1 en el mismo micro-paisaje.
- Criterios operativos y medibles a
escala predial
Que se fijen estándares mínimos verificables: % de
cobertura arbórea nativa, ancho de corredores riparios, radios de exclusión a
nacimientos/quebradas, límites de pendiente y diseños obligatorios de
conservación de suelos (curvas de nivel, terrazas, drenajes), con verificación
anual.
- Protocolo Escazú vinculante
Que toda decisión (permisiva o sancionatoria) quede
condicionada a: publicación proactiva del expediente completo en datos
abiertos; audiencia previa con actas y respuestas motivadas; y ruta de
protección a personas defensoras con plazos perentorios (medidas cautelares
inmediatas cuando haya riesgo).
- Listas negativas y “gatillos”
sancionatorios
Que se expida lista negra de moléculas de alta peligrosidad
y umbrales de residuos en agua/suelo, con suspensión automática del predio ante
superación y caducidad del permiso a la tercera infracción (Ley 1333/2009).
- Tablero público trimestral por predio y cuenca
Que el MADS lidere un tablero con: permisos, caudales concesionados/medidos
(telemetría), PQRS, sanciones, restauración ejecutada, calidad del agua por
punto y cumplimiento de metas PORH; con interoperabilidad RUNAP/SIAC y reportes
descargables.
- Protocolo minería–Hass y caminos
veredales
Que se declare incompatibilidad ex ante en superposición
con títulos/solicitudes mineras dentro del PCCC y que se exija, como requisito
habilitante, acuerdos de servidumbre y protección de caminos (placa-huella
patrimonial y libre tránsito comunitario).
- Definición de “gran escala” y
antifragmentación
Que se precise “gran escala” (por hectáreas continuas y por
beneficiario real) y se adopten reglas antifraccionamiento societario para
evitar elusión de topes.
- Certificación POT–PCCC y arquitectura fiscal
Que se exija certificación de armonización con el POT–PCCC
para trámites ambientales y se promuevan instrumentos de plusvalía/predial
diferenciado con destinación específica a PTAR, restauración, monitoreo y salvaguarda
patrimonial.
Información y copia de soportes
Solicito, además, se me informe en medio digital: i) el plan
de implementación de los lineamientos Hass con indicadores, ii) la línea
base de cumplimiento PORH y PTAR por cuenca prioritaria, iii) el estado de sustracciones
de Ley 2ª en el Eje Cafetero–Tolima–Valle (últimos 5 años), y iv) el cronograma
para la adopción de las medidas solicitadas.
Plazo de respuesta: Conforme al artículo 14 de la Ley 1755 de 2015, agradezco
respuesta de fondo, clara y completa dentro de los términos legales.
Quedo atento para ampliar información técnica, participar
en mesas de trabajo y aportar insumos de monitoreo comunitario.
Atentamente,
LUIS ALBERTO VARGAS BALLEN
Presidente
Consejo de Cuenca del Pomca del Río La
Vieja
Copias: a Procuraduría Delegada para Asuntos
Ambientales y Agrarios; Defensoría del Pueblo; CVC, CORTOLIMA, CARDER,
CORPOCALDAS, CRQ; Parques Nacionales Naturales; Ministerio de Cultura;
Delegación UNESCO – Centro de Patrimonio Mundial.
Comentarios
a los documentos (proyecto de resolución, lineamientos y soporte técnico).
Presentación
En mi calidad
de presidente del Consejo de Cuenca del POMCA del río La Vieja (sin comprometer
a sus integrantes), presento los siguientes comentarios técnicos y ciudadanos
sobre el proyecto de resolución y sus lineamientos para el cultivo de aguacate
Hass. Este documento contrasta, punto por punto, las disposiciones propuestas
con los hallazgos del territorio PCCC y con las obligaciones de protección
patrimonial y ambiental. Nuestro objetivo es contribuir —en clave del Acuerdo
de Escazú— a decisiones informadas, transparentes y verificables que garanticen
la primacía del agua, los ecosistemas altoandinos y la integridad cultural del
paisaje cafetero.
La conclusión
general es clara: la resolución promueve el cultivo apoyándose en
condicionantes genéricos, lugares comunes, sin conocer ni incorporar a detalle
las problemáticas del territorio cafetero, lo que a corto y mediano plazo
agravará la crisis del PCCC y la completa desaparición del cultivo del café
sustituido por un monocultivo que podrá sembrarse (ahora con permisos) incluso en
las zonas de protección forestal protegidas por la Ley 2 de 1959.
Resumen
El texto
compila y contrasta los “Lineamientos finales para la producción sostenible del
aguacate (Hass)” con la realidad del PCCC. Señala que la resolución promueve el
cultivo con condicionantes genéricos (POT, POMCA, “buenas prácticas”) que no
incorporan los problemas concretos del territorio: déficit de saneamiento y
tratamiento de aguas, presión hídrica, apertura en reservas de Ley 2ª con
exclusiones débiles, manejo permisivo de agroquímicos, participación ciudadana
formal pero no incidente, monitoreo sin consecuencias y omisiones sobre
gentrificación, patrimonio, servidumbres y conflictos con la minería. Propone
un giro: exclusiones fuertes (páramos, nacimientos, rondas, Zona A Ley 2ª),
“gatillos” de moratoria por cuenca cuando fallen metas PORH/PTAR, listas
negativas de plaguicidas con suspensión automática, tablero público por
predio/cuenca, protocolo Escazú vinculante y arquitectura fiscal para
internalizar costos. En síntesis, pide pasar del marco declarativo a reglas
verificables que protejan agua, bosque, patrimonio y comunidades del PCCC.
Executive summary
The document cross-checks Colombia’s “final
guidelines” for Hass avocado against the on-the-ground conditions of the Coffee
Cultural Landscape (PCCC). It finds that the resolution effectively enables
expansion through generic conditions (land-use plans, basin plans, “good
practices”) that ignore territorial realities: wastewater deficits, water
stress, permissive openings in Law 2 forest reserves, weak pesticide controls,
merely formal participation, monitoring without teeth, and blind spots on rural
gentrification, heritage, easements and overlaps with mining. It calls for a
shift to enforceable rules: hard exclusions (paramos, springs, riparian
buffers, Law 2 “A” zones), automatic basin-level moratoria when PORH/PTAR
targets fail, negative lists of agrochemicals with immediate suspension, a
public compliance dashboard per farm/basin, a binding Escazú protocol, and
fiscal tools to internalize externalities. Bottom line: move from declaratory
language to verifiable safeguards for water, forests, heritage, and communities
in the PCCC.
Introducción
Los
lineamientos revisados asumen capacidades institucionales y condiciones
ambientales que hoy no se cumplen de manera generalizada en los municipios del
PCCC. A partir de evidencias de campo y diagnósticos recientes, este documento
identifica brechas críticas entre lo que el texto propone y lo que la cuenca
puede soportar.
Se evalúan:
(i)
Agua
y saneamiento (pomca/porh, caudal ambiental, PTAR),
(ii)
Reservas
de ley 2ª y conectividad de alta montaña,
(iii)
Agroquímicos
y biodiversidad,
(iv)
Participación
y protección de personas defensoras (Escazú),
(v)
Monitoreo,
sanciones y transparencia,
(vi)
Conflictos
con minería,
(vii)
Gentrificación
rural, patrimonio y servidumbres, y
(viii)
Capacidad
de carga en residuos.
Sobre cada eje
se formulan medidas operativas inmediatas (exclusiones, moratorias, listas
negativas, tableros públicos, cláusula Escazú vinculante y ajustes fiscales)
para pasar del papel a la protección efectiva del agua, los bosques y la
cultura cafetera.
¿Pero qué
dicen los Lineamientos para la “supuesta” producción sostenible del cultivo de
aguacate (Hass) en Colombia?
Los puntos
operativos clave tal como aparecen en el documento “Lineamientos revisado Final
limpio” (versión 3, 20/10/2025) y su soporte técnico, son los siguientes:
1) Objeto,
alcance y principios
- Objeto
y versión:
Lineamientos ambientales para orientar a autoridades y productores en el
establecimiento y manejo del cultivo, versión 3 del 20/10/2025.
- Principios
rectores / ámbito:
se organizan en torno a ordenamiento ambiental-territorial, control y
vigilancia, prevención de impactos y articulación con políticas (agua,
suelo, biodiversidad, cambio climático).
2)
Ordenamiento territorial y compatibilidad del uso del suelo
- Compatibilidad
previa y certificado de uso del suelo: antes de licencias, permisos o concesiones, la autoridad
ambiental debe exigir la verificación de compatibilidad con el POT
(uso principal/compatible/condicionado/restringido) y considerar
determinantes ambientales vigentes. Si el uso resulta condicionado o
restringido, la autoridad fija condiciones para controlar impactos.
- Cultivos
ya establecidos:
verificar compatibilidad; si no lo son, reconversión / sustitución
y, de no cumplirse, procesos sancionatorios.
- POMCA/PORH: si la cuenca está en conservación
y protección, la autoridad debe evaluar compatibilidad con sus
lineamientos/planes de manejo y usarlo como fundamento de decisión.
3)
Producción en reservas de Ley 2ª de 1959 (zonificación A–B–C)
- Zonas
tipo A, B, C:
- A: mantenimiento de procesos
ecológicos básicos.
- B: manejo sostenible del recurso
forestal.
- C: actividades
agroforestales/silvopastoriles con componente forestal y sin
reducción de bosque natural.
- Reserva
Forestal Central (Res. 1922/2013): la resolución permite cultivos en zona C
siempre que incorporen componente forestal.
- Reglas
para alianzas productivas en B y C: sin ampliar frontera agrícola, sin reducir bosque,
con componente forestal, sin afectar recurso hídrico y bajo buenas
prácticas.
- Sustracción
previa obligatoria
cuando se requiera cambio de uso, remoción de bosque o aprovechamiento
único en reservas de Ley 2ª (antes de intervenir).
4) Áreas
protegidas (SINAP) y otras figuras
- AP
del SINAP (DMI, DCS, AR, RNSC):
pueden contener usos agropecuarios condicionados a planes de manejo/objetivos
de declaratoria; deben respetarse como determinante ambiental de jerarquía
superior en POT.
- Zonificaciones
adicionales (Res. 1608/2021 – posacuerdo): preservación, restauración, uso
sostenible para aprovechamiento de biodiversidad y uso sostenible para el
desarrollo (con componente forestal). Deben considerarse cuando apliquen.
5)
Verificación de zonas aptas y exclusiones/condicionamientos
- Chequeo
integral previo:
determinantes ambientales, uso del suelo, POMCA/PORH, cuerpos de agua
dentro del predio y su régimen de protección; con base en ello, la
autoridad emite concepto para continuar o detener. Puede pedir estudios de
mayor detalle como términos de referencia.
- Compatibilidad
en SINAP/Reservas:
si el predio está en AP o reservas Ley 2ª, verificar si el régimen permite
la actividad y en qué condiciones.
6) Agua:
concesiones, prioridad técnica y huella hídrica
- Criterios
para nuevas concesiones:
disponibilidad actual y proyectada, preservación ambiental, reservas
suficientes, orden de prioridades, y obligaciones de drenaje/desagüe para
prevenir erosión, salinización, etc.
- POMCA/PORH
obligatorios en la evaluación:
agotamientos, oferta/demanda y objetivos de calidad, impactos aguas abajo
y subzona hidrográfica del predio.
- Cumplimiento
estricto del volumen otorgado
y permisos para cada fuente usada; mantener caudal ambiental.
- Huella
hídrica y precipitación recomendada: solicitar al interesado definición de huella hídrica;
ubicación preferente donde la precipitación anual sea 1.200–1.800 mm bien
distribuida para reducir presión sobre fuentes.
- Contexto
de presión hídrica:
la demanda del sector agro y el crecimiento proyectado del Hass (+182% a
2040) justifican mayor rigor en permisos y seguimiento.
7) Frontera
agrícola y prioridad social
- Frontera
agrícola condiciona Ley 2ª:
en zonas donde se permite condicionado, se da prioridad a economía
campesina, familiar y comunitaria; prohibida la gran escala.
8) Rol de
las CAR (control, seguimiento y sanción)
- Competencias
(Ley 99/1993):
evaluación, control y seguimiento de usos de agua, aire, suelo,
vertimientos, emisiones; apertura de sancionatorios por incumplimientos o
afectaciones.
- Acciones
frente a ilícitos/omisiones:
tala para establecer cultivos, invasión de rondas, zonas de riesgo o
cambios de uso sin sustracción ⇒ procesos sancionatorios; ordenamiento ambiental
territorial prima y su omisión acarrea sanciones.
- Seguimiento
a permisos y
articulación con ordenamiento ambiental territorial.
9)
Participación, información y justicia ambiental (Escazú)
- Cap.
2.7.3: refuerza
participación ciudadana, acceso a información y justicia ambiental; pide
eficiencia en procesos permisivos y sancionatorios, educación y buenas
prácticas; alineado con el Acuerdo de Escazú.
- Proceso
participativo 2024–2025:
mesas/talleres con CAR, Min Agricultura, gremios, comunidades, veedurías;
socialización territorial (Aránzazu, Pijao, etc.).
10)
Enfoques por conflicto socioambiental
- Conflictos
por agua y agroquímicos:
preocupación de organizaciones locales por priorización de riego sobre
consumo humano, calidad del agua y ubicación en áreas de regulación
hídrica; retos para CAR en control y vigilancia.
- Síntesis
operativa (figura):
el soporte técnico resume exclusiones y condicionamientos previos al
establecimiento y criterios para negar/otorgar permisos con compensaciones/condiciones
ligadas a conectividad, biodiversidad y agua.
11)
Referentes normativos y de política (selección)
- Ley
2/1959, D. 2811/1974, D. 1076/2015, D. 1077/2015, Res. 261/2018 (frontera
agrícola), entre
otros; además de políticas de agua/suelo y metas climáticas (–51% GEI a
2030 y carbono neutralidad 2050) que enmarcan los lineamientos.
¿Y cuáles son
los hallazgos del contraste entre las propuestas de las Corporaciones Autónomas
Regionales para proteger y preservar el PCCC (Ley 2323 de 2023) y el texto del
proyecto de resolución y los lineamientos?
- Existe
total desconexión con el PCCC y los POT reales
Los
lineamientos asumen que el ordenamiento municipal y departamental “ya” integra
los atributos y determinantes del PCCC. Se ha demostrado ampliamente que la armonización
es inexistente en la mayoría de los municipios por lo que la resolución descansa
sobre un piso normativo que no existe en la práctica.
Es resultado: es
una puerta abierta a autorizaciones ambientales en contextos que no protegen ni
preservan el paisaje, arrasando pronto la memoria y los oficios cafeteros.
- Entrega
el agua: sin “gatillos” de cierre cuando el sistema está rebasado
Aunque la
resolución habla del POMCA, los PORH y el caudal ambiental, no establece reglas
claras de prioridad y moratorias operativas por cuenca (p. ej., no prioriza el consumo
humano ni la función ecológica primero; aunque anuncia que si la PTAR no
funciona o la meta de calidad no se cumple, se suspenden nuevas concesiones)
esto en la realidad no ocurre en el territorio donde sólo el 4% de las aguas
residuales es tratada.
Estamos en un
territorio con déficits de saneamiento y captaciones informales, el papel
aguanta todo; la fuente no.
- Acaso
se legaliza la siembra de monocultivos en las reservas de Ley 2ª, páramos
y alta montaña: con condicionamientos vagos, y exclusiones poco claras
La
zonificación A–B–C se traduce en “condiciones de manejo” que permiten actividad
agroforestal, pero no cierran de manera taxativa los polígonos más sensibles
(nacimientos, rondas, recarga hídrica, páramo, conectividad con PNN).
En el PCCC,
donde la provisión hídrica depende de la alta montaña, la regla debería ser de no
regresión y exclusión fuerte, no de “compensación”.
Es nuestro criterio
esta resolución debería rezar así en el artículo 6. Cultivos de aguacate en
reservas forestales de Ley 2° de 1959. Se prohíbe cualquier tipo de cultivo
industrializado en reservas forestales de Ley 2ª de 1959.
- Aparenta
proteger la biodiversidad, pero permite agroquímicos: buenas intenciones de
dientes para afuera
Se invocan
“buenas prácticas” pero no hay listas negativas de moléculas prohibidas, ni un umbral
de residuos en agua/suelo que dispare la suspensión automática de predios, ni vigilancia
con participación comunitaria. En zonas con reportes de contaminación y pérdida
de conectividad, esto equivale a una autorregulación y una total permisividad
de las autoridades.
- Aparenta
promover la participación: es un reconocimiento formal sin garantías reales
El texto de la
resolución propuesta menciona acceso a la información, audiencias y protección
a defensores, pero no exige pruebas habilitantes (publicación proactiva de
expedientes, actas y respuestas motivadas) ni fija plazos perentorios de
protección cuando hay riesgo.
En un
territorio con graves conflictos sociales, cierre de caminos y presión sobre los
líderes e incluso asesinatos, la distancia entre el discurso y la realidad deja
totalmente desprotegida a las comunidades y en especial a los veedores.
- Pide
monitoreo y sanción sin dientes: indicadores sin consecuencias
Se anuncian
seguimientos e indicadores, pero no hay régimen de caducidad del permiso por
incumplimientos reiterados (tres faltas graves ⇒ pérdida
del derecho), ni tablero público por predio/cuenca con sanciones efectivas.
Resultado: captura
regulatoria probable y reincidencia impune, como es lo que siempre ha ocurrido
en la región.
- Permite
la superposición de cultivas con títulos mineros y otras presiones
ambientales
No existe un protocolo
vinculante para resolver incompatibilidades entre títulos/solicitudes mineros y
siembras de Hass en áreas del PCCC.
Se ha
demostrado desde el Consejo de Cuenca que existe superposición de títulos
mineros y solicitudes con las áreas ambientales protegidas, como fuente de
conflicto; la resolución la ignora, delegando el problema a un “caso a caso”
que suele resolverse tarde y mal.
- Omite
referirse a la gentrificación rural y deja indefenso el patrimonio
cultural
Los
lineamientos no abordan el grave problema de la gentrificación, el acaparamiento
de tierra ni la protección de las viviendas cafeteras y mucho menos el tejido
social. En un bien patrimonial vivo como el PCCC, autorizar siembras masivas y
monocultivos sin instrumentos de gestión y protección del suelo, la vivienda y el
paisaje terminará por acelerar el vaciamiento cultural que se dice proteger.
- No
garantiza el acceso real a los caminos, veredas y no establece servidumbres
Ante las
graves denuncias de cierre de vías veredales y peajes “privados”, la resolución
no condiciona licencias a acuerdos de servidumbre, protección de caminos de
herradura, ni caminos nacionales y mucho menos establece mecanismos de
verificación. El resultado es la fragmentación del territorio y la pérdida de
acceso comunitario.
- No
determina la capacidad de carga en manejo de residuos y en saneamiento
Hay menciones
a residuos, pero no se conecta la capacidad real (rellenos, lixiviados,
disposición de orgánicos) con la decisión de habilitar nuevos polígonos
productivos.
Un territorio
con rellenos sanitarios al límite de su cierre no puede soportar más presión
sin colapsar.
- No
crea una arquitectura fiscal para internalizar los costos: siendo una oportunidad
desperdiciada
La resolución
no activa herramientas de plusvalía, predial diferenciado, cargas y
contribuciones dirigidas a tratamiento y potabilización de agua para consumo
humano, PTAR, restauración, monitoreo y preservación del patrimonio. En un boom
exportador con externalidades locales, el que contamina (o impacta) no paga y
es el propio Minambiente el que lo promueve y patrocina con esta resolución.
En suma
La resolución normaliza,
promueve y legitima el avance a tierra arrasada del monocultivo de aguacate
Hass con un kit de condicionantes genéricos totalmente inoperantes (POT, POMCA,
PORH, “buenas prácticas”) que no conversa con las fallas estructurales y los graves
conflictos ya probados en el PCCC: déficit hídrico y de saneamiento, fragilidad
de alta montaña, superposición con minería, presión sobre caminos y cultura, y
débil protección de defensores.
En clave
Escazú, sin datos abiertos verificables, sin exclusiones fuertes, sin
moratorias por cuenca y sin sanciones con dientes, el modelo se vuelve de alto
riesgo para el agua, el paisaje y la gente que hace posible el paisaje
cultural.
Presentamos un
comparativo que cruza, punto por punto, los lineamientos finales para la
producción del aguacate (Hass) vs. LOS HALLAZGOS Y PROPUESTAS DE LAS
CORPORACIONES AUTÓNOMAS REGIONALES PARA PRESERVAR EL PCCC, expedidas en
cumplimiento de la Ley 2323 de 2023.
Tabla 01. Comparativo
crítico Recomendaciones CARs vs Proyecto de Resolución
|
Tema |
Lo que dicen los Lineamientos |
Lo que denuncia las CARs sobre el (PCCC) |
Brecha crítica |
Recomendación operativa (Escazú
primero) |
|
Armonización con el PCCC y POT |
Ordenan incorporar
adaptación/mitigación en el ordenamiento y articular con POT (2.4) y
PIGCCS-AG; estructura capítulos sobre áreas de exclusión/condicionantes y
participación (índice y apartados 2.7) |
90% de municipios del PCCC no han
armonizado atributos/determinantes en sus POT; desinterés institucional
sostenido desde 2011. |
Lineamientos confían en que la
armonización ocurrirá; realidad muestra incumplimiento crónico. |
Condicionar trámites ambientales y
comerciales del Hass en PCCC a certificación de armonización POT–PCCC (acto
administrativo verificable) con veeduría social activa. |
|
Agua:
concesiones, PORH y caudal ambiental |
Exige
revisar agotamientos, PORH, impactos aguas abajo, subzona del POMCA;
cumplimiento estricto de volúmenes y caudal ambiental. |
PTAR
inexistentes o incumplidas (Salento, Filandia, Montenegro, La Tebaida, etc.);
concesiones con 35% de informalidad; sólo 4% de aguas servidas tratadas. |
No hay
“gatillo” de cierre de permisos cuando el sistema hídrico local está
rebasado. |
Moratoria
hídrica por cuenca crítica: sin PTAR operativas y sin cumplir PORH → no
hay nuevas áreas Hass ni aumentos
de caudal concesionado. Publicar auditorías hídricas trimestrales. |
|
Reservas de Ley 2ª y cordillera |
Incluye mapas/consideraciones sobre Ley
2ª y aptitud, bajo lógica de manejo y condicionantes. |
Intervención “sin contemplación” en
áreas protegidas por Ley 2ª para sembrar monocultivos; riesgo directo al PNN
de los Nevados (fuente principal de agua). |
Falta regla de “no regresión” clara: si
hay superposición con Ley 2ª/PNN/Zonas de Protección → exclusión absoluta. |
Blindaje normativo: declarar “Áreas de
Exclusión Fuerte” donde la sola superposición con Ley
2ª/PNN/Páramo/POMCA–Conservación cierre el trámite sin “compensaciones”. |
|
Biodiversidad
y manejo de plaguicidas |
Capítulos
dedicados a protección de biodiversidad y manejo de plaguicidas (2.5.3 y
2.7.2.3). |
Contaminación
aguas/suelos/aire por agroquímicos sin control; metales pesados río arriba de
bocatomas. |
Lineamientos
prescriben “buenas prácticas” pero no fijan listas negativas ni umbrales
sancionatorios inmediatos. |
Lista
negativa obligatoria y monitoreo comunitario: prohibición de moléculas de
alta peligrosidad; umbrales de residuos en agua/suelo con suspensión
automática de predios. |
|
RSU y rellenos sanitarios |
Lineamientos mencionan residuos, pero
sin enlace a capacidad real del territorio. (2.7.2.4) |
Capacidad del relleno Andalucía en
agotamiento acelerado; lixiviados sin tratamiento adecuado hasta 11/2023. |
Ausencia de “capacidad de carga
territorial” como condicionante productivo. |
Condicionar nuevas habilitaciones Hass
a plan municipal de RSU: reducción, compostaje agrícola y trazabilidad; sin
eso, no hay expansión. |
|
Minería
superpuesta |
No hay
protocolo específico para títulos/solicitudes mineras superpuestas a áreas
del PCCC. |
Tolerancia
a títulos mineros superpuestos a áreas de protección; desarticulación
institucional. |
Vacío
de coordinación anti–conflictos de uso del suelo. |
Criterio
de exclusión por superposición minería–Hass en PCCC; comité
interinstitucional con decisión vinculante previa a cualquier licencia. |
|
Participación, información y justicia
(Escazú) |
Se reconoce Escazú, acceso a
información, participación y rutas de protección a defensores; canales de PQR
y reparación comunitaria. |
Falta de consultas reales; autoridades
omiten informar y consultar en concesiones y obras viales; “laissez faire,
laissez passer”. |
Lo declarativo no se traduce en
garantías operativas (protección efectiva a defensores, suspensión de actos
por falta de información). |
Cláusula Escazú vinculante: sin prueba
de publicación proactiva, audiencias y actas, se suspenden actos; protocolo
de protección a defensores con tiempos perentorios. |
|
Monitoreo
y seguimiento |
Plantea
indicadores y seguimiento por CAR; negocios verdes, ferias y plataformas. |
Veedurías
evidencian incumplimientos reiterados (PTAR, IVC, rellenos, agua). |
Indicadores
sin consecuencias no corrigen capturas regulatorias. |
Tablero
público trimestral con sanciones automáticas (semáforo por predio/cuenca) y
suspensión de exportación desde predios en rojo. |
|
Gentrificación, desplazamiento y
patrimonio cultural |
No hay medidas urbanas/agrarias para
frenar gentrificación ni para proteger vivienda cafetera en el marco Hass. |
Gentrificación, acumulación de tierras,
demolición de casas cafeteras; pérdida de oficios y paisaje. |
Falta eje sociocultural en lineamientos
agrarios. |
Exigir a municipios instrumentos de
suelo (VIS/VIP, cargas–beneficios, plusvalía) y planes de manejo del
patrimonio antes de habilitar nuevos polos Hass. |
|
Acceso
a caminos y movilidad rural |
Sin
protocolo específico de accesos veredales y derechos de paso. |
Cierre
de caminos y prácticas de exclusión (denunciadas en contexto de expansión).
(Ver bloque de conflictos y “deber de información y consulta”) |
Vacío
de garantías de servidumbres de tránsito y uso comunitario. |
Condicionar
licencias a actas de concertación de servidumbres y protección de caminos de
herradura; restauración de placa-huella con enfoque patrimonial. |
|
Instrumentos fiscales y financiamiento
local |
No desarrollan arquitectura fiscal
local específica ligada al control del modelo Hass. |
Propuestas de elevar delineación,
predial diferenciado, plusvalía; destinar a agua/RSU/patrimonio. |
Oportunidad para internalizar costos
ambientales y sociales. |
Adoptar ya ajustes tributarios con
destinación específica a PTAR, monitoreo hídrico y restauración; publicar
recaudo y ejecución. |
|
Asentamientos
y riesgo |
Lineamientos
tratan clima y riesgo de forma técnica (zonificación agroclimática). |
389
asentamientos en riesgo; falta de caracterización y gestión. |
No
conectan habilitación productiva con reducción de riesgo urbano-rural. |
Condicionar
nuevos polígonos Hass a metas anuales de reasentamiento/mitigación y obras de
riesgo en las mismas cuencas. |
Fuente:
Carta Recomendaciones protección PCCC Abr 2024 Vr 1.1
Veamos en
detalle con un análisis benevolente (lo bueno) y crítico (lo que falta o puede
fallar), aterrizado a un territorio donde “todo se negocia” y prima la
conveniencia.
Lo que está
bien encaminado (lectura benevolente)
- Reconoce
el problema de escala: admitir que la zonificación Ley 2ª está a 1:100.000
y que las decisiones deben bajarse a escala predial es correcto y realista,
pero así mismo peligroso ya que la Ley fue clara al establecer una zona de
15 km a lado y lado de la divisoria de las aguas sin importar las características
prediales particulares.
- Exige
“agroforestalidad” y conectividad: pedir arreglos agroforestales, cercas
vivas, restauración y protección de rondas hídricas es la ruta técnica
adecuada para no romper los flujos ecológicos, sin embargo permite el
desarrollo predio a predio.
- Pone
el peso en la autoridad ambiental: establece que las CAR deben definir
dónde es viable y ejercer control y sanción (Ley 1333) pero ni establece
un marco lógico para hacerlo.
- Hidrología
en el centro: recuerda disponibilidad, demanda presente/proyectada,
prioridades y caudales, y que las concesiones pueden obligar drenajes/
desagües para evitar erosión/salinización.
- Pide sustracción
previa en bosque natural: cierra un atajo común (aprovechamiento único sin
sustracción).
- Manda
atender POT y POMCA: aunque lo menciona como apoyo, es un anclaje técnico
valioso, pero totalmente inoperante por cuanto ningún municipio ha
incorporado las determinantes ambientales del Pomca en sus POTs.
- Establece
una aparente prioridad a la economía campesina y prohibición de gran
escala en zonas condicionadas: en el papel protege la estructura de pequeña
empresa pero no controla la presión del monocultivo en grandes
extensiones, las empresas han comprado a las buenas o a las malas cientos
de fincas vecinas.
Donde
cojea (lectura crítica, punto por punto).
1)
Párrafo
de contexto predial y “agroforestalidad”.
Riesgo: es declarativo. No define estándares verificables: % de
cobertura arbórea, ancho de corredores, especies nativas mínimas, densidad de
árboles por ha, distancias a nacimientos/rondas. Mejora: debe fijar criterios
medibles: p.ej., “≥20% de cobertura arbórea con nativas; corredores ≥20 m
conectando fragmentos; radio de exclusión de 100 m a nacimientos/30 m a
quebradas; pendiente máxima intervenible; terrazas/curvas a nivel
obligatorias.”
2)
Trámite
de permisos y discrecionalidad de la CAR.
Riesgo: “la CAR define” sin matriz técnica pública ⇒ discrecionalidad, captura y decisiones
por conveniencia. Mejora: publicar criterios de viabilidad
(checklist con puntajes), plazos perentorios, y motivos de negación obligatoria
(p.ej., meta PORH incumplida, superposición con zona A, déficit de
saneamiento).
3)
Control
y sanción (Ley 1333)
Riesgo: en la práctica hay déficit de IVC (inspección, vigilancia
y control). Sanciones tardías se vuelven costo del negocio y resultan
hilarantes. Mejora: incorporar caducidad del permiso por 2
faltas graves; tablero público trimestral por predio; medidas cautelares
automáticas (suspensión inmediata ante tala/vertimiento).
4)
Concesiones
de agua y prioridades
Riesgo: no explicita orden de prioridad operacional (1. consumo
humano / 2. función ecológica > riego). Falta gatillo de moratoria por
cuenca cuando el PORH no cumple metas o la PTAR no opera. Mejora:
cláusula: “si meta de calidad PORH falla dos periodos consecutivos o PTAR no
opera → no se otorgan concesiones ni ampliaciones; medidores obligatorios con telemetría
y huella hídrica auditada.”
5)
Drenajes
y suelos
Riesgo: “podrán incluir” = potestativo. No define normas de diseño
(curvas a nivel, terrazas, manejo de escorrentía, límites de pendiente,
prácticas anti-compactación). Mejora: volver obligatorio
el paquete de conservación de suelos con NTC/guía técnica y verificación anual.
6)
Sustracción
previa para aprovechamiento único
Riesgo: la sustracción puede volverse un boquete si no hay
criterios estrictos y evaluación acumulativa. Mejora:
negar sustracción cuando implique pérdida de conectividad o impacto acumulado;
exigir restauración ≥1.5:1 en el mismo micro-paisaje; audiencia pública previa
y dictamen técnico independiente.
7)
Apoyarse
en POT/POMCA para sancionar
Riesgo: lo deja como “se podrá apoyar”, no como obligación; y no
menciona servidumbres y caminos (cierre de accesos). Mejora:
volver vinculante POT/POMCA; incluir protección de caminos veredales y servidumbres
como condición de permiso; plan anual de operativos de campo con metas de
inspección.
8)
Frontera
agrícola y prohibición de gran escala
Riesgo: no define qué es “gran escala” (ha, número de árboles, %
de cuenca), ni evita la fragmentación societaria (varios NIT para un mismo
grupo). Mejora: tipificar “gran escala” (p.ej. >50 ha
continuas o >150 ha por NIT/beneficiario en la cuenca), límite de
concentración, reglas anti-fraccionamiento y prioridad efectiva a economía
campesina (cupos/ventanilla preferente).
9)
Sustracciones
para infraestructura
Riesgo: abre la puerta a nuevas vías e infraestructura con
sustracción; el “mantenimiento” puede disfrazar ampliaciones. Mejora:
prohibir nuevos trazados en reservas; si hay excepciones, exigir EIA completa, bono
de cumplimiento ambiental y cero aumentos de accesos que induzcan expansión.
10)
Ordenamiento
ambiental prima y reconversión
Riesgo: dice “deberá facilitarse la reconversión”, pero sin plazo,
ni presupuesto, ni quién paga. Mejora: plan de reconversión
con cronograma (≤12 meses), fondo de transición (aportes del exportador),
asistencia técnica y convenios de conservación productiva.
11)
Sostenibilidad
y restauración
Riesgo: enunciativo. No fija metas de restauración, especies
nativas, supervisión ni indicadores. Mejora: metas:
restaurar ≥1.5:1, ≥80% nativas, éxito ≥70% al año 2, conectividad medida
(índices de paisaje), y reporte público georreferenciado.
Factibilidad
en un contexto “a conveniencia”
Riesgos
estructurales:
discrecionalidad, captura de las CAR, baja capacidad de acción y respuesta de IVC,
presiones políticas, “sustracciones exprés”, fragmentación de predios para
evadir “gran escala”, cierres de caminos y hostigamiento a veedurías.
Salvaguardas
para que sí sea cumplible:
- Criterios
públicos y puntuables
por predio (checklist de exclusiones/condiciones) y motivos de negación
obligatoria.
- Portal
de datos abiertos:
permisos, caudales concesionados/medidos (telemetría), mapas de exclusión,
actas de inspección, sanciones.
- Gatillos
automáticos:
moratoria por cuenca (fallo PORH/PTAR), suspensión inmediata por
tala/vertimiento, caducidad a la 2da falta.
- Monitoreo
mixto: CAR +
universidades + veedurías con sensores/RS (imágenes satelitales) y aforos
comunitarios.
- Bono/garantía
ambiental: caución
previa para restauración y cierre; se ejecuta si incumple.
- Protección
a defensores y servicios
de queja con respuesta en días, no meses; y garantías de servidumbre
para caminos veredales.
- Definición
legal de “gran escala”
y antifragmentación (beneficiario real).
- Audiencias
previas obligatorias
en microcuencas sensibles, con actas y respuestas motivadas.
Mini-checklist
operativo (antes de autorizar un predio)
- ¿Está fuera
de zonas A Ley 2ª, páramo, nacimientos, recargas, rondas y conectividades
críticas (mapa + buffers)?
- ¿El POT
y el plan de manejo aplicables están actualizados y lo permiten sin
ambigüedad?
- ¿La meta
PORH de la subcuenca está en cumplimiento y la PTAR opera? (si no, no va).
- ¿Concesión
con telemetría, caudal ecológico garantizado y huella hídrica auditada?
- ¿Arreglo
agroforestal medible (≥% de cobertura arbórea, corredores, nativas)?
- ¿Plan
de suelos y drenajes conforme a norma técnica?
- ¿Plan
de restauración (≥1.5:1), especies nativas y cronograma?
- ¿Acuerdos
de servidumbres/caminos y plan de manejo de tránsito rural?
- ¿Bono
de cumplimiento ambiental y seguro por daños?
- ¿Mecanismo
de quejas y protección a denunciantes activo?
Veredicto
El texto aparenta
apuntar bien en la arquitectura (escala predial, agroforestalidad, agua,
sustracción, POT/POMCA, prioridad campesina), pero, en estos territorios donde
prima la conveniencia, el amiguismo, la intervención de las cámaras de comercio
con sus programas “Invest In”, sin reglas medibles, sin gatillos automáticos, sin
transparencia y consecuencias (de caducidad, moratorias por cuenca), lo cumplible
se vuelve negociable y la discrecionalidad se impondrá al final.
Los ajustes
propuestos, pueden convertir de marco declarativo en un sistema ejecutable y
verificable que protege agua, bosque y gente, aunque conociendo el nivel de
trámite y aceptación del Minvivienda ante los comentarios de la comunidad, lo
más seguro es que ninguna propuesta sea atendida y terminemos como en Chile,
México y Perú.
¿Porque se NO
se puede permitir el monocultivo en las áreas protegidas del RUNAP?
Al analizar las
principales áreas en el RUNAP con mayor sensibilidad frente a la expansión del
aguacate Hass en Colombia y en especial en el Eje Cafetero (Caldas, Quindío,
Risaralda) y en Tolima y Valle del Cauca, usando las fuentes oficiales
RUNAP/SIDAP de las CAR (CRQ, CARDER, CORPOCALDAS, CORTOLIMA, CVC), surge la
duda de porque sólo se mencionan las montañas de la zona de reserva forestal
central y no las demás existentes.
La lectura de
los lineamientos y la mención expresa a la ZRFC abre el temor a la permisividad
legalización de los monocultivos que de forma ilegal ya se han adelantado en nuestras
montañas y abre la puerta de par en par a que se terminen de expandir en todo
el territorio terminando las fuentes de agua y acabando finalmente el PCCC.
Dado que el
RUNAP incluye decenas de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) y otras
figuras dinámicas, aquí se priorizan los PNN/PNR/DMI/DCS/RFP/AR y otros
instrumentos departamentales con trazabilidad pública. Todas aparecen “No se menciona” porque
el proyecto de resolución no cita ninguna por nombre/categoría, salvo que promueve
y patrocina en el artículo 6 del proyecto de resolución el cultivo de aguacate Hass
en la ZRFC (Ley 2° de 1959).
Tabla 02. Áreas
protegidas RUNAP.
|
Área protegida |
Categoría RUNAP |
Dpto. / Municipio(s) (referencia) |
Autoridad ambiental |
¿Se menciona en el proyecto? |
Notas sobre conflictos
socioambientales por Hass (referencias clave): |
|
Ley 2° de 1959, Zona de Reserva
Forestal Central |
ZRF |
Zona de 15 km al Oeste y Este del
divorcio de aguas de la Cordillera Central, desde Cerro Bordoncillo, aprox. a
20 km al Este de Pasto, Nariño, hasta el Cerro de Los Prados al Norte de Sonsón,
Antioquia. |
Parques Nacionales |
Si |
Agua, suelos y ecosistemas ·
Denuncias por deterioro del agua en
Caldas (veedurías reportan impactos y alertas por captaciones y calidad). (La Patria) ·
Informe/nota sobre riesgos hídricos y
ambientales del boom del Hass (visión general y casos en varios
departamentos). (Caracol
Radio) ·
Casos en Quindío (Salento/Navarco):
reportes de afectaciones por siembras y movimiento de tierras. (RCN Radio) ·
Panorama climático reciente: riesgos
para zonas de Caldas/Antioquia por estrés hídrico y temperaturas (contexto
para conflicto por agua). (El Tiempo) Cierre de caminos, peajes “privados” y
acceso al territorio ·
Reportaje de Semana (y eco local en
180grados): peajes ilegales, cierre de caminos veredales, desvío de ríos y
presión sobre comunidades y turistas en Quindío. (Semana) Palma de cera, alta montaña y límites
ecológicos ·
Caracol Radio: advertencias por
expansión hacia rangos >2.500 m s. n. m. en Tolima, riesgo a bosques de
palma de cera. (Caracol Radio) ·
CORTOLIMA (oficial): acciones para
proteger bosques de palma de cera (hábitat del loro orejiamarillo) frente a
cultivos agrícolas. (Cortolima) ·
El Tiempo: CRQ ordena erradicación de
siembras Hass que afectaban palma de cera en Pijao (Quindío). (El
Tiempo) Comunidades, conflicto social y “oro
verde” ·
Investigación de Vorágine / Liga Contra
el Silencio: acumulación de tierras, deforestación, captación/contaminación
de aguas y presión a campesinos en Eje Cafetero. (Voragine) ·
Infobae (síntesis nacional): denuncias
por afectación de ecosistemas, alto consumo de agua y presión sobre cultivos
tradicionales. (infobae) ·
Diálogo Democrático
(opinión/documentación local): compra masiva de tierras, desplazamiento y
subordinación económica de pequeños productores en Quindío. (dialogodemocratico.org) Cruce Hass–minería (Cajamarca/Anaime) ·
Cerosetenta (Universidad de los Andes):
“Los aguacates de Anglo Gold dividen a Cajamarca”; monocultivo promovido por
la multinacional, acaparamiento de tierras y amenazas ambientales tras frenar
el proyecto La Colosa. (Cerosetenta) ·
Compilaciones/seguimiento (Business
& Human Rights): denuncias por quema de palma de cera, escasez de agua y
venta forzada de predios en Cajamarca/Anaime. (Business & Human
Rights Resource Centre) Casos locales “calientes” ·
Quindío (Salento, Pijao, Génova):
crónicas y notas con testimonios sobre deforestación, cambios de cobertura,
deterioro de suelos y conflictividad social. (Caracol
Radio) ·
Risaralda/Caldas (Guática y
cordillera): denuncias por daños ambientales en zonas cafeteras y de
conservación. (El Tiempo) |
|
Los
Nevados |
Parque
Nacional Natural (PNN) |
Caldas–Quindío–Risaralda–Tolima |
Parques
Nacionales |
No |
Complejo
de alta montaña; presión hídrica aguas abajo. Eje
Cafetero (Caldas, Quindío, Risaralda): análisis comparados de conflictividad
y acaparamiento de tierras. (Censat Agua
Viva) https://censat.org/el-aguacate-desata-conflictos-en-el-eje-cafetero |
|
Selva de Florencia |
Parque Nacional Natural (PNN) |
Caldas |
Parques Nacionales |
No |
Reportes públicos sobre presión hídrica
y expansión agro; Caldas investiga impactos del Hass. |
|
Cuenca
Alta del Río Quindío |
Distrito
Regional de Manejo Integrado (DRMI) |
Quindío
(Salento) |
CRQ |
No |
Zona
foco de denuncias por Hass (Navarco/Salento). Quindío
(Salento–Génova–Pijao): denuncias por deforestación, agua y suelos;
fricciones sociales. (Caracol
Radio) |
|
Inventario Quindío (SIDAP) |
AP (mix) |
Quindío (departamental) |
CRQ |
No |
Síntesis de “Tesoros Naturales
Protegidos del Quindío”. |
|
Barbas–Bremen |
Distrito
de Conservación de Suelos (DCS) |
Quindío–Risaralda
(Filandia, Quimbaya, Pereira) |
CRQ /
CARDER |
No |
Conflictos
documentados (infraestructura y uso del suelo); sensible por captaciones y
conectividad boscosa. |
|
Alto del Nudo |
DCS |
Risaralda (Dosquebradas–Pereira) |
CARDER |
No |
Nodo ecológico; expansión agro y cambio
de uso circundante. |
|
La
Marcada |
DRMI |
Risaralda
(Dosquebradas–Santa Rosa) |
CARDER |
No |
Área
de uso sostenible; conexión con cuencas cafeteras. |
|
Agualinda |
DRMI |
Risaralda |
CARDER |
No |
Sitio de manejo integrado; cercanías
con mosaicos agro. |
|
Anaime–Chilí |
Parque
Natural Regional (PNR) |
Tolima
(Cajamarca–Anaime) |
CORTOLIMA |
No |
Epicentro
del debate por Hass; riesgo a palma de cera en altitudes altas; múltiples
estudios y prensa. |
|
Bellavista (y otras RFP regionales) |
RFP Regional |
Tolima |
CORTOLIMA |
No |
Conjunto de RFP listadas por CORTOLIMA;
presiones agroindustriales. |
|
Portafolio
AP Tolima (varias) |
AP
(mix) |
Tolima |
CORTOLIMA |
No |
Inventario
departamental con capas y listados oficiales. Tolima
(Cajamarca–Anaime): caso emblemático; tensiones por altitud y palma de cera;
cobertura periodística y académica. (Caracol
Radio) |
|
Serranía de los Paraguas |
DRMI |
Valle del Cauca (múltiples municipios) |
CVC |
No |
Hotspot andino; presión por frontera
agro y conectividad. |
|
Isla
Ají |
DRMI |
Valle
del Cauca (Buenaventura) |
CVC |
No |
Manglar
y transición; no asociada a Hass pero parte del portafolio DRMI. |
|
La Corcova |
Área de Recreación (AR) |
Valle del Cauca |
CVC |
No |
Figura recreativa departamental
oficial. |
|
Bitaco |
Reserva
Forestal Protectora (RFP) |
Valle
del Cauca (La Cumbre, etc.) |
CVC |
No |
Bosque
nublado; regulación hídrica; RFP con acuerdo formal. |
|
La Elvira |
RFP Nacional |
Valle del Cauca (Cali–Yumbo) |
MADS/CVC |
No |
RFPN listada en RUNAP para Valle. |
|
DMI/PNR
departamentales (Caldas) |
DRMI/PNR
(varios) |
Caldas
(v. SIDAP) |
CORPOCALDAS |
No |
Inventario
departamental y planes de manejo; conflictos por agua asociados al Hass. Caldas:
estudios 2024–2025 sobre calidad de agua y conflictos emergentes por Hass. (La Patria) |
Fuente:
runap.parquesnacionales.gov.co,
medios de comunicación.
Lo que aparenta estar
bien encaminado
- Escazú…
en el papel, no en la práctica.
Se invocan el acceso a la
información, participación y justicia ambiental; hay difusión, PQRS, rutas para
defensores y hasta “reparación comunitaria”. Pero los mecanismos reales para obtener
la información clave (expedientes completos, bases de datos descargables,
trazabilidad de decisiones y monitoreo en tiempo real) no existen o no son
obligatorios. Resultado: sin datos, no hay participación incidente.
- Reservas
de Ley 2ª: semáforo encendido, pero sin policía.
Sí, se distingue A/B/C y
se condiciona B y C; incluso se exige sustracción previa ante cambio de uso o
aprovechamiento único. Sin embargo, faltan reglas automáticas de negación
cuando hay pérdida de conectividad, recarga hídrica o metas de calidad
incumplidas. Así, la puerta queda entreabierta para decisiones “caso a
caso” que normalizan el riesgo.
- Palma
de cera y relictos: prohibir cerca… no basta.
Se ordena evitar siembras
de Hass cerca de Ceroxylon quindiuense y promover restauración. Pero no hay radios
de exclusión obligatorios, ancho mínimo de corredores, ni restauración 1.5:1 en
el mismo paisaje. Sin métricas y vigilancia, la “protección” se vuelve declarativa.
- Cambio
climático: metas nobles, herramientas débiles.
La alineación con el PIGCCS-AG
y los objetivos nacionales (–51% GEI a 2030 / carbono neutralidad 2050) es
positiva. Aun así, los lineamientos no atan permisos y reconversiones a presupuestos
de carbono, ni exigen huella de GEI por predio/cadena ni planes de adaptación
medibles. Sin contabilidad climática, la promesa se diluye.
- Huella
hídrica y PUEAA: buena idea, poca exigencia.
Pedir módulos de consumo, huella
hídrica y PUEAA es un avance. Pero no se exige medición por telemetría
obligatoria, auditoría social de caudales, prioridad operativa del consumo
humano ni moratorias por cuenca cuando fallan las metas del PORH o no operan
las PTAR. Con el agua bajo estrés, la salvaguarda sin “gatillos” es insuficiente.
Vacíos y alertas
(Escazú en serio, con lupa ciudadana)
- Divulgación
proactiva que no sirve para decidir.
Se “ordena publicar”, pero
no existen plataformas con datos descargables y trazables por predio–permiso–caudal–monitoreo.
Sin expedientes completos y series temporales, no hay control social ni
evaluación acumulativa.
- El
agua para la gente no es prioridad operativa.
Se calcula oferta–demanda,
pero falta una regla explícita y automática: en estrés hídrico o microcuencas
críticas, que dé prioridad al consumo humano y a la función ecológica > usos
agroindustriales. Con una demanda del Hass proyectada +182% al 2040, sin
“gatillos” esta norma es decorativa.
- Zonificación
sin exclusiones = permiso encubierto.
Urgen zonas de exclusión
taxativas: nacimientos, rondas, zonas de Ley 2ª, áreas de recarga y
conectividades. “Verificar y condicionar” no protege: se debe prohibir.
- Justicia
ambiental sin reloj ni llaves.
Hay rutas y mecanismos,
pero sin plazos perentorios, estándares probatorios diferenciales ni gratuidad
real para comunidades rurales. Resultado: la puerta existe, pero está cerrada
para quien más la necesita que son las comunidades vulnerables.
- Seguimiento
y sanción sin dientes.
Se habla de control, pero
faltan indicadores públicos trimestrales y un régimen de caducidad: tres
incumplimientos graves → pérdida del permiso. Sin consecuencias, la
reincidencia es modelo de negocio.
- Zonas
B y C de Ley 2ª: condicionadas… a nada verificable.
Se permite con
“condicionantes”, pero no se exige un modelo agroforestal obligatorio ni
métricas de “no reducción neta de bosque” (línea base + verificación
independiente). Sin números, no hay bosque, hay discurso.
- Participación
que no decide.
Existen canales, pero
faltan momentos deliberativos vinculantes (p. ej., audiencias previas
obligatorias antes de concesiones en microcuencas sensibles) y acuerdos de uso
del agua con veeduría social. Participar sin incidencia es simular.
12 mejoras
concretas para blindar lo ambiental y honrar el Acuerdo de Escazú
1)
Portal
de Datos Abiertos por Predio (obligatorio y vivo).
Publicación mensual
y descargable de: solicitudes y actos de permiso, volúmenes concesionados vs.
medidos (telemetría), PUEAA, huella hídrica, resultados de calidad por punto y
fecha, y actas de inspección con fotos y coordenadas. Sin portal, no hay
trámite.
2)
Regla
dura de Prioridad del Agua.
Cláusula
automática: en estrés hídrico o microcuenca crítica, consumo humano y función
ecológica > riego. Se niegan nuevas concesiones y no hay ampliaciones hasta
recuperar metas.
3)
Zonas
de Exclusión que no admiten “peros”.
Prohibición
taxativa en: nacimientos, rondas, Zonas Ley 2ª, áreas de recarga y páramos. En
B/C, solo sistemas agroforestales certificados y sin pérdida neta de cobertura
nativa.
4)
Audiencias
públicas (Cabildo abierto) previas y vinculantes.
Antes de concesiones
o sustracciones en cuencas con POMCA/PORH: se debe celebrar una audiencia pública
obligatoria (cabildo abierto), actas y respuestas motivadas publicadas en 10
días. Sin esto, el acto es inoponible.
5)
Protocolo
Escazú de protección a defensores (con reloj).
Activación automática
y confidencial ante riesgo; medidas cautelares en 72 horas, responsables
designados y plazos en el acto administrativo.
6)
Caducidad
por reincidencia (tres strikes).
Tres incumplimientos
graves verificados (vertimientos sin tratamiento, captaciones ilegales,
deforestación) ⇒ caducidad
del permiso. Todo el proceso debe ser publicado.
7)
No
Deforestación Neta medible.
Línea base
georreferenciada + monitoreo satelital y de campo. Cualquier disminución de
bosque exige restauración ≥1.5:1 en el mismo micro–paisaje y con nativas.
8)
Regla
Palma de Cera (Ceroxylon) in negociable.
Radio de
exclusión obligatorio y plan de restauración del bosque asociado; reportes
semestrales de supervivencia y conectividad.
9)
PUEAA
+ Huella Hídrica como llave de paso.
Sin PUEAA
aprobado y huella hídrica auditada, no se otorga ni renueva concesión. Medición
de consumo con telemetría y verificación independiente.
10)
Polinización
y conectividad en cada predio.
Apicultura sin
agroquímicos y corredores ecológicos funcionales (ancho mínimo, especies
nativas) con seguimiento de la autoridad.
11)
Tablero
público trimestral con sanciones visibles.
KPIs por
predio y cuenca: PQRS, tiempos de respuesta, multas y cierres, restituciones
hídricas, hectáreas restauradas, calidad del agua por punto. En rojo dos
trimestres seguidos ⇒
suspensión.
KPIs por
predio (Indicadores
Clave de Desempeño para cada predio (finca/parcela) específico).
Sirven para
medir, comparar y exigir resultados concretos en cada unidad productiva.
Ejemplos útiles para el Hass:
·
Agua: concesionado vs. medido (telemetría),
cumplimiento del PUEAA, caudal ecológico respetado.
·
Calidad ambiental: resultados de calidad de
agua por punto/fecha, detección de agroquímicos, manejo de residuos.
·
Bosque y suelo: cobertura boscosa neta,
restauración ejecutada (ha y % de supervivencia), control de erosión.
·
Conectividad y biodiversidad: corredores
ecológicos funcionales (ancho/continuidad), polinización/apicultura sin
químicos.
·
Cumplimiento normativo: número de inspecciones,
sanciones, tiempos de cierre de hallazgos.
·
Relación con la comunidad: PQRS recibidas y
tiempo de respuesta, acuerdos de servidumbre/caminos.
Con esos KPIs por predio puedes armar un tablero
tipo semáforo (verde/amarillo/rojo) para decisiones: mejora, suspensión o
caducidad.
12)
Negación
por impacto acumulado (no es opcional).
Si el balance
hídrico o las metas PORH están en riesgo o incumplidas, el permiso se niega. La
motivación técnica se publica con mapas y series de datos.
Cierre (en clave
Escazú, sin barniz)
La “arquitectura”
normativa ya existe; lo que falta es músculo: datos abiertos verificables, exclusiones
taxativas, participación que decide, agua primero y sanciones con dientes.
Solo así el Hass que salga
de nuestros territorios podrá llamarse, sin rubor y con pruebas, verdaderamente
sostenible.
ANEXO 01. El
"Oro Verde" y su Costo: Análisis del Avance del Monocultivo de
Aguacate Hass y sus Impactos Socioambientales en América Latina
1.0
Introducción: De Fruto Ancestral a Commodity Global
El aguacate,
un fruto originario de Mesoamérica con una historia que se remonta a más de
10,000 años, ha experimentado una transformación radical. De ser un pilar en la
dieta de comunidades ancestrales, se ha convertido en un commodity
global de alto valor, el "oro verde" cuya demanda parece insaciable.
La popularidad del guacamole en eventos de consumo masivo como el Súper Bowl en
Estados Unidos —donde un solo anuncio publicitario puede costar siete millones
de dólares— simboliza un auge que oculta una compleja y a menudo violenta
realidad en los territorios donde se produce.
Este fruto,
que alguna vez fue considerado sagrado y se plantaba en entierros de ancestros,
ha sido reconfigurado por las dinámicas del mercado global. El informe de
Grain.org lo describe acertadamente como un:
“...fruto
pre-histórico con millones de años registrados que hoy se ha transformado por
estas dinámicas en commodity impertinente. Su actualidad rezuma violencia y el
furor de un consumismo impulsado por los medios”
Esta
transición no ha sido inocua. Detrás del éxito comercial se esconde un modelo
agroindustrial expansivo, sustentado en la deforestación, la sobreexplotación
de recursos hídricos y la profundización de conflictos sociales.
Analizamos la expansión
y los graves impactos socioambientales que ha desencadenado en los principales
países productores de América Latina.
2.0 La
Expansión del Monocultivo en Cifras: Un Mercado en Pleno "Boom"
Para
dimensionar la presión que el auge del aguacate ejerce sobre los ecosistemas y
las comunidades locales, es fundamental comprender la escala de su crecimiento.
Las cifras revelan una industria en plena ebullición, con una expansión
acelerada que responde a una demanda global cada vez mayor, pero que a su vez
impone desafíos insostenibles para los territorios productores.
Los datos
clave del crecimiento de la industria global del aguacate son contundentes:
- Producción
Global: La
producción mundial alcanzó un máximo histórico de 8.98 millones de
toneladas en 2022 (FIRA, 2024).
- Proyecciones
Futuras: La OCDE y
la FAO proyectan que la producción global alcanzará los 12 millones de
toneladas para el año 2030 (Grain.org, 2023).
- Superficie
Cultivada: El área
dedicada al cultivo en los 10 principales países productores se duplicó en
la última década (2011-2021). En naciones como Colombia, esta superficie
se multiplicó por cuatro en el mismo período (Grain.org, 2023).
- Valor
del Mercado: El
valor del mercado global pasó de 14 mil millones de dólares en 2021 y se
proyecta que alcance los 30 mil millones para 2030 (Grain.org, 2023).
Este
"boom" no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de una
sofisticada arquitectura corporativa y financiera. Un puñado de corporaciones
multinacionales, como las estadounidenses Mission Produce y Calavo
Growers, y la sudafricana Westfalia Fruits, dominan la cadena de
suministro global. Mediante una estrategia de integración vertical, controlan
desde las plantaciones en América Latina hasta la distribución en los
supermercados de Europa y Estados Unidos, capturando valor en cada eslabón.
Este modelo
expansivo es impulsado por gigantes financieros como BlackRock y Vanguard
Group, y fondos de pensiones y de dotación —incluyendo el de la Universidad
de Harvard y el del profesorado de Ontario—, que han apostado de
forma creciente por el "oro verde", financiando la expansión del
monocultivo a expensas de los ecosistemas y comunidades locales (Grain.org,
2023).
La siguiente
tabla desglosa la producción en los principales países, evidenciando la
concentración del cultivo en América Latina y el alto porcentaje destinado a la
exportación en los países líderes.
Tabla 01:
Principales Productores de Aguacate en 2021
|
País |
Producción |
Porcentaje de la producción mundial |
Extensión |
Porcentaje de la producción que se exporta |
|
México |
2,443 |
28% |
226,534 |
50% |
|
Colombia |
980 |
11% |
94,111 |
10% |
|
Perú |
777 |
9% |
51,800 |
70% |
|
Indonesia |
669 |
8% |
50,510 |
0.07% |
|
República Dominicana |
634 |
7% |
37,468 |
9% |
|
Kenia |
417 |
5% |
25,919 |
23% |
|
Brasil |
301 |
3% |
18,106 |
3% |
|
Haití |
248 |
3% |
42,723 |
|
|
Vietnam |
213 |
2% |
16,538 |
0.02% |
|
Chile |
169 |
2% |
32,364 |
58% |
Fuente:
Elaboración propia a partir de FAOSTAT y UN Comtrade, citado en Grain.org
(2023).
*Nota: Los aguacates haitianos no son oficialmente exportados, sino
mezclados con los dominicanos. Las cifras de producción son para el año 2021;
datos más recientes de FIRA (2024) indican que la participación de México en la
producción global alcanzó el 28.2% en 2022.
Detrás de
estas cifras globales, cada país productor ha desarrollado un modelo de negocio
con estrategias y consecuencias locales específicas.
A
continuación, se analizarán los casos más representativos de América Latina
para desentrañar sus conflictos inherentes.
3.0 Modelos
de Producción y sus Conflictos: Un Análisis por País
Para
comprender la compleja red de impactos del "oro verde", es
indispensable analizar los modelos de producción de los principales países
latinoamericanos. Sus estrategias comerciales y productivas no son uniformes;
por el contrario, cada modelo se correlaciona directamente con conflictos
socioambientales específicos en sus territorios, desde la violencia del
narcotráfico en México y Colombia hasta la grave crisis hídrica en Chile.
3.1 México:
El Laboratorio del Lucro y la Devastación
México es el
epicentro global del aguacate. Como principal productor y exportador mundial,
aportó el 28.2% de la producción global en 2022, con el estado de Michoacán
concentrando el 75.8% de la producción nacional en 2023 (FIRA, 2024). Este
dominio se ha construido sobre un modelo de expansión agresivo que sirve como
laboratorio de los efectos más extremos del boom aguacatero.
El crecimiento
se sustenta en una deforestación sistemática. Entre 2000 y 2020, la superficie
dedicada al aguacate en Michoacán se expandió de 78,530 a 169,939 hectáreas, a
menudo mediante prácticas ilegales como incendios forestales provocados y tala
clandestina para dar paso a nuevas plantaciones (Grain.org, 2023).
La dimensión
social es igualmente crítica. La rentabilidad del negocio ha atraído a grupos
del crimen organizado, que han impuesto un esquema de extorsión y control sobre
toda la cadena de suministro. Como describe el exsecretario de Agricultura,
Francisco Mayorga, se ha consolidado una simbiosis entre productores,
delincuentes y comercializadores que, en la práctica, "regulan el flujo de
la fruta" para mantener los precios altos, cobrando un "peaje"
en cada eslabón, desde la huerta hasta el transporte (Grain.org, 2023).
Finalmente, el
impacto hídrico y ambiental es alarmante. Cada hectárea de aguacate en la
región consume aproximadamente 100,000 litros de agua al mes, mientras que el
uso de agroquímicos es masivo: solo en Michoacán se aplican anualmente unos 450,000
litros de insecticidas, 900,000 toneladas de fungicidas y 30,000 toneladas de
fertilizantes, contaminando suelos y acuíferos (Grain.org, 2023).
3.2
Colombia: Crecimiento Acelerado con Desafíos Logísticos y Climáticos
Colombia se ha
posicionado en corto tiempo como el segundo productor mundial, siguiendo el
patrón mexicano y su estrecha relación por el tráfico de estupefacientes, aportando
el 12.1% del total en 2022 (FIRA, 2024). Su estrategia comercial se ha enfocado
en consolidarse como un proveedor clave para el mercado europeo, garantizando
un abastecimiento continuo durante las 52 semanas del año. Esto es posible
gracias a su sistema de doble cosecha: una temporada principal que concentra
hasta el 65% del volumen y una secundaria o "traviesa" que aporta el
40% restante (AgroLatam, 2025).
Sin embargo,
el sector enfrenta desafíos estructurales significativos que limitan su
competitividad y sostenibilidad:
- Obstáculos
Logísticos: Los
costos de transporte son elevados y los tiempos, excesivos. Un trayecto
desde una zona productora del Eje Cafetero hasta un puerto puede tardar
entre 34 y 36 horas, agravado por el mal estado de las vías (AgroLatam,
2025).
- Limitaciones
Productivas: El
cultivo se desarrolla en terrenos montañosos que dificultan la
mecanización, lo que aumenta la dependencia de la mano de obra y eleva los
costos operativos (AgroLatam, 2025) aunque el costo de la tierra lo
permita.
- Vulnerabilidad
Climática: El
sector es altamente sensible a fenómenos climáticos. En 2024, los efectos
de El Niño y La Niña afectaron el calibre de la fruta, generando una
sobreproducción de tamaños pequeños que tienen menor valor en los mercados
internacionales (Analdex, 2024).
3.3 Perú:
Tecnificación en el Desierto y la Huella Hídrica
El modelo
peruano se distingue por su alta tecnificación y el desarrollo de grandes
plantaciones en zonas desérticas de la costa. Esta estrategia ha consolidado a
Perú como el segundo mayor exportador global en 2024, con ventas que
superaron los 1,246 millones de dólares (Revista Científica de la
Universidad Andina del Cusco, 2025).
No obstante,
este modelo de "conquista del desierto" está intrínsecamente ligado
al conflicto por el agua. El caso más emblemático es el del valle de Olmos, una
zona árida donde se desarrolló un megaproyecto de irrigación para abastecer a
la agroindustria. Se construyó un túnel de 20 kilómetros a través de la
cordillera de los Andes para trasvasar agua del río Huancabamba. Este proyecto,
vendido como una oportunidad de desarrollo, ha estado envuelto en controversias
por corrupción y por priorizar el uso del agua para la agroexportación en
detrimento del uso para consumo humano en las regiones más secas del país
(Grain.org, 2023).
3.4 Chile:
La Tensión entre Exportación y Escasez Hídrica Local
En Chile, el
cultivo de aguacate se concentra principalmente en la región de Valparaíso, que
representa entre el 60% y el 70% del total nacional (Noticias UdeC, 2025).
Aquí, el conflicto socioambiental más agudo gira en torno a la escasez hídrica.
En la
provincia de Petorca, epicentro de la producción, se requieren 1,280 litros de
agua para producir un solo kilo de aguacate (Grain.org, 2023). La privatización
del agua, un legado de la dictadura ha permitido que grandes empresas agrícolas
acaparen los derechos de aprovechamiento, secando ríos y acuíferos. Esto ha
expulsado a la agricultura campesina tradicional y ha generado severas sequías
para las comunidades locales, que a menudo dependen de camiones aljibe para su
abastecimiento básico.
Esta crisis
hídrica no es un caso aislado, sino un patrón que se repite en otras latitudes
del agronegocio aguacatero, como en los valles de Michoacán en México y en los
proyectos de irrigación del desierto peruano, evidenciando que el conflicto por
el agua es un resultado sistémico del modelo de monocultivo para exportación.
El impacto
ecológico también es profundo. La expansión del monocultivo ha implicado la
eliminación de vegetación nativa, lo que provoca una pérdida de biodiversidad
que afecta a especies clave como los polinizadores, irónicamente esenciales
para el propio cultivo. Además, la plantación en laderas de cerros aumenta el
riesgo de erosión y degradación del suelo (Noticias UdeC, 2025).
Los problemas
específicos de cada país, aunque distintos en sus manifestaciones, forman parte
de pasivos ambientales y sociales sistémicos que afectan a toda la región
productora de aguacate.
4.0 El
Pasivo Ambiental del "Oro Verde"
La expansión
descontrolada del monocultivo de aguacate ha generado un significativo pasivo
ambiental en toda América Latina. Este modelo, enfocado en la maximización de
la producción para la exportación, ha externalizado sus costos ecológicos,
generando daños cuyos efectos a largo plazo amenazan la sostenibilidad de los
ecosistemas locales y la disponibilidad de recursos vitales.
4.1 La Sed
del Aguacate: Sobreexplotación y Acaparamiento de Agua
El consumo
intensivo de agua es el conflicto transversal más visible del modelo
aguacatero. La demanda hídrica del cultivo es tan elevada que ha puesto en
jaque la seguridad hídrica de regiones enteras.
En México, una
hectárea de aguacate consume hasta 100,000 litros de agua al mes (Grain.org,
2023). En Chile, la producción de un kilo de aguacate requiere 1,280 litros de
agua (Grain.org, 2023). A nivel global, se estima que los aguacates exportados
anualmente al Reino Unido desde países como Perú y Chile requieren 25 millones
de metros cúbicos de agua, el equivalente a 10,000 piscinas olímpicas
(Grain.org, 2023).
El
acaparamiento de agua es una práctica común, donde grandes productores
construyen embalses privados —visibles en imágenes como "tinas de plástico
para acumular agua"— para almacenar enormes cantidades de recursos
hídricos, mientras las comunidades aledañas sufren de escasez.
4.2
Deforestación y Pérdida de Biodiversidad
La
deforestación es una "práctica central" en la expansión del aguacate,
especialmente en zonas donde compite directamente con bosques de alto valor
ecológico. México es el caso más documentado, con la pérdida de casi 100,000
hectáreas de bosque en 10 años para dar paso a nuevas plantaciones, muchas
veces a través de incendios provocados (Grain.org, 2023).
La conversión
de bosques biodiversos en monocultivos homogéneos destruye el hábitat de
innumerables especies de flora y fauna. Esto incluye a los polinizadores, como
abejas y otros insectos, cuya población se ve diezmada por la falta de
diversidad floral y el uso intensivo de pesticidas. Esta pérdida no solo afecta
el equilibrio ecológico, sino que compromete la productividad a largo plazo del
propio cultivo del aguacate.
5.0 El
Pasivo Social: Desigualdad, Violencia y Resistencia
El auge del
"oro verde" no solo ha dejado una huella ecológica, sino también una
profunda cicatriz social. El modelo agroindustrial ha exacerbado la
desigualdad, concentrando la riqueza en pocas manos, ha generado focos de
violencia y ha provocado la expulsión de comunidades de sus territorios. Sin
embargo, esta presión también ha inspirado notables formas de resistencia
comunitaria.
5.1
Violencia, Extorsión y Control Territorial
El caso de
México ilustra de la manera más cruda cómo el agronegocio del aguacate puede
entrelazarse con la delincuencia organizada. La alta rentabilidad del cultivo
lo ha convertido en un objetivo para cárteles que controlan el territorio.
Estos grupos imponen un sistema de "peaje" o "impuesto" en
cada eslabón de la cadena de valor: cobran a los productores en sus huertas, a
las empacadoras, a los transportistas y a los comercializadores. Este control
no solo extrae rentas, sino que genera una "violencia
multidimensional" que afecta la vida cotidiana de las comunidades y
distorsiona por completo el mercado (Grain.org, 2023).
5.2
Desigualdad y Desplazamiento
El modelo de
producción a gran escala favorece a grandes corporaciones y productores con
acceso a capital, tecnología y, fundamentalmente, agua, en detrimento de los
pequeños agricultores y las comunidades locales.
Esta
concentración de recursos se cuantifica de forma alarmante en México. Según
datos del Censo Agropecuario 2022, un 2.6% de los grandes productores controla
el 43.3% de la superficie y el 54.1% de la producción de aguacate. En
contraste, el 49.8% de los productores más pequeños, con menos de dos
hectáreas, apenas dispone del 12.1% de la tierra y genera solo el 6.7% de la
producción total (FIRA, 2024). Esta brecha evidencia un modelo que
sistemáticamente marginaliza al campesinado.
Este patrón de
exclusión se repite en toda la región:
- En Chile,
la disparidad es evidente: mientras los grandes productores acceden a
embalses privados y derechos de agua formalizados, los pequeños
agricultores dependen de canales comunitarios con asignaciones cada vez
más precarias (Noticias UdeC, 2025).
- En Jalisco,
México, la expansión de cultivos de alto valor como el aguacate y las
berries ha provocado el desplazamiento de otras actividades productivas.
Se estima que en la última década han desaparecido 10,000 ganaderos
en el estado, incapaces de competir por la tierra y los recursos
(Grain.org, 2023).
5.3 Las
Semillas de la Resistencia
Frente a la
devastación y el despojo, han surgido importantes focos de resistencia. El caso
de la comunidad purhépecha de Cherán, en Michoacán, México, es un contra-relato
inspirador. Hartos de la tala ilegal de su bosque comunal para plantar
aguacates, impulsada por grupos criminales, los habitantes de Cherán, liderados
por las mujeres, se organizaron en 2011. Expulsaron a los partidos políticos y
a las fuerzas de seguridad corruptas, instauraron una guardia comunitaria para
proteger sus recursos y establecieron un gobierno autónomo basado en sus usos y
costumbres. Hoy, Cherán es un ejemplo de cómo la organización comunitaria puede
defender el territorio y construir alternativas al modelo extractivista
(Grain.org, 2023).
6.0
Conclusión: El Paradigma Insostenible de un Superalimento
El aguacate
Hass encarna una profunda dualidad en la agroindustria latinoamericana. Es, por
un lado, un motor económico multimillonario, un "oro verde"
posicionado como producto estrella en la canasta exportadora regional. Sin
embargo, su éxito se fundamenta en un modelo de producción intensivo cuyos
costos socioambientales se han vuelto insostenibles. Este auge no es meramente
un fenómeno agrícola, sino un modelo de agro-finanzas globalizado donde los
beneficios son capitalizados por un reducido número de actores internacionales
mientras la deuda socioambiental se acumula en los territorios de producción
latinoamericanos.
Las campañas
de marketing lo promueven como un "superalimento", pero esta imagen
oculta una realidad de degradación ambiental, conflicto hídrico, desigualdad y
violencia. El sistema está diseñado para que corporaciones como Mission Produce
y Calavo Growers, respaldadas por fondos de inversión como BlackRock,
concentren las ganancias a lo largo de la cadena de suministro, mientras
externalizan los riesgos —sequías, plagas, inestabilidad social— a los
productores y comunidades locales. La deforestación, el acaparamiento de agua y
el desplazamiento de pequeños agricultores no son efectos secundarios
indeseados, sino características estructurales de una cadena de valor orientada
al beneficio externo y no al bienestar local.
En definitiva,
sin una profunda reestructuración del modelo hacia prácticas sostenibles, una
gobernanza que proteja los recursos comunes y una regulación que garantice los
derechos de las comunidades, el "boom" del oro verde amenaza con
agotar los mismos ecosistemas y sociedades que lo sustentan. La trayectoria
actual es un camino hacia la desertificación y el conflicto, donde la
rentabilidad del superalimento en el norte global se paga con el agotamiento
del sur.
ANEXO 02. El
Oro Verde y el Oro Real: Análisis de los Conflictos Socioambientales en el
Paisaje Cultural Cafetero de Colombia
1.0
Introducción: La Paradoja del "Oro Verde" en el Eje Cafetero
El aguacate
Hass, aclamado como el "oro verde" de Colombia, se ha consolidado
como un motor de exportación y un símbolo aparente de modernización agrícola.
Sin embargo, detrás de esta narrativa de éxito económico, emerge una creciente
evidencia de conflictos socioambientales que lo sitúan como un caso de estudio
paradigmático de un fenómeno global.
Su expansión
descontrolada, sumada a la persistente presión de la megaminería de oro, ejerce
una amenaza sin precedentes sobre la integridad del Paisaje Cultural Cafetero
(PCCC), un sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO que representa la simbiosis
entre la cultura, la tradición y un ecosistema único en proceso de extinción.
Este análisis tiene
como propósito revisar los conflictos socioambientales que surgen de la
convergencia del monocultivo de aguacate Hass y la explotación minera en el Eje
Cafetero. Se examinarán las dinámicas de agotamiento y acaparamiento del agua,
la desposesión de tierras, la violencia estructural que acompaña a estos
modelos y las formas de resistencia comunitaria que han surgido en defensa del
territorio. El objetivo es ofrecer una visión crítica que cuestione el modelo
de desarrollo dominante y visibilice los costos ocultos detrás de las falsas promesas
de progreso.
Un análisis
integral del caso colombiano, por lo tanto, requiere un examen preliminar de la
maquinaria global que ha perfeccionado este modelo de expansión, un sistema de
negocio que ha consolidado sus métodos de extracción y despojo en otras
latitudes antes de fijar su objetivo en el Eje Cafetero.
2.0 La
Maquinaria Global del Aguacate: Un Modelo de Devastación y Despojo
Los conflictos
que hoy se manifiestan en el Eje Cafetero no son un evento aislado, sino la
réplica de un modelo de agronegocio global, expansivo y extractivo,
perfeccionado en regiones como México, Perú y Chile, no es coincidencia que los
productores asentados en el PCCC provengan de estos países. Entender la
estructura corporativa, financiera y los precedentes de devastación social y
ambiental es fundamental para dimensionar la amenaza que enfrenta Colombia.
Este modelo,
diseñado para la máxima rentabilidad, externaliza sistemáticamente sus costos
sobre los ecosistemas y las comunidades locales, transformando territorios
biodiversos en zonas de sacrificio.
2.1 El
Engranaje Corporativo y Financiero
La expansión
global del aguacate está liderada por un reducido grupo de corporaciones
transnacionales que controlan la cadena de suministro. Estos gigantes, a su
vez, están respaldados por los mayores actores del capital financiero mundial,
creando una estructura de poder que domina el mercado y dicta las condiciones
de producción.
Actores
Corporativos Clave:
o
Mission
Produce (EE. UU.): Una
de las mayores distribuidoras globales de aguacate.
o
Calavo
Growers (EE. UU.):
Facturó más de 1.191 millones de dólares en 2022, con el aguacate como
principal fuente de ingresos.
o
Westfalia
Fruits (Sudáfrica): Con
operaciones en Sudamérica y Asia, y empresas registradas en paraísos fiscales.
Gigantes
Financieros de Respaldo:
o
BlackRock
y Vanguard Group: Fondos
de inversión que poseen participaciones en las principales corporaciones
aguacateras.
o
Harvard
Management Company: Empresa
que maneja el fondo de dotación de la Universidad de Harvard y ha invertido en
Westfalia Fruits.
La implicación
de actores como BlackRock y Vanguard es significativa: la expansión no es una
simple empresa agrícola, sino un imperativo financiero suscrito por los
gestores de activos más poderosos del mundo. Sus demandas de rentabilidad a
gran escala exigen un modelo de producción intensivo que, por diseño, necesita
de "zonas de sacrificio" para externalizar sus costos ambientales y
sociales.
El poder de
estas corporaciones es tal que, ya en 2005, un puñado de ellas acaparaba el 80%
de las importaciones estadounidenses de aguacate mexicano. Este nivel de
concentración les permite imponer precios y condiciones, marginando a los
pequeños productores y consolidando un modelo de agricultura industrial a gran
escala.
2.2 El
Precedente Mexicano: Un Espejo de los Costos Sociales y Ambientales
México, como
primer productor y exportador mundial de aguacate, ofrece un crudo precedente
de los costos socioambientales de este agronegocio. Lo que se promociona como
un éxito de exportación ha dejado una profunda huella de devastación y
violencia, especialmente en el estado de Michoacán.
Deforestación
Masiva: En solo 10
años, la expansión del aguacate provocó la deforestación directa o indirecta de
casi 100,000 hectáreas de bosques, a menudo mediante tala e incendios
provocados.
Acaparamiento
del Agua: El
monocultivo tiene un impacto hídrico severo, agotando las fuentes de agua de
las que dependen tanto los ecosistemas como las comunidades locales.
Despojo de
Tierras y Expulsión de Comunidades:
El avance del agronegocio desplaza la agricultura campesina y comunitaria,
acaparando tierras y transformando radicalmente las formas de vida y producción
locales.
Violencia,
Extorsión e Infiltración del Crimen Organizado: El lucrativo negocio ha atraído a
cárteles como Los Viagra y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Estos
grupos imponen "impuestos" a productores y transportistas, controlan
fases de la cadena de suministro y utilizan la violencia extrema para mantener
su dominio. La brutalidad de esta guerra quedó patente en 2006 cuando sicarios
de La Familia Michoacana irrumpieron en un club nocturno en Uruapan y arrojaron
cinco cabezas cortadas en la pista de baile como mensaje para el cártel de Los
Zetas, un acto de terror que marcó un punto de inflexión en la percepción
pública de la violencia asociada al aguacate.
La experiencia
mexicana demuestra cómo la agroindustria del aguacate puede transformar un
territorio en una "zona de sacrificio", un modelo que ahora se
replica con alarmante precisión en las montañas del Paisaje Cultural Cafetero
de Colombia.
3.0
Colombia, la Nueva Frontera: Convergencia de Amenazas sobre el Paisaje Cultural
Cafetero
Con los
recursos hídricos de México y Chile al borde del agotamiento, la industria
global del aguacate ha identificado a Colombia como su nueva frontera de
expansión. El Eje Cafetero, con su riqueza hídrica, biodiversidad, su estatus
como patrimonio cultural y un sistema corrupto a lo largo y a lo ancho en todos
los niveles públicos y privados, se ha convertido en un objetivo
particularmente vulnerable. En este territorio convergen las presiones del
"oro verde" y el "oro real", con una agroindustria en
rápida expansión y una megaminería que busca imponerse sobre la vocación
agrícola de la región.
3.1 La
Seducción del Aguacate y la Minería
La mentalidad
extractivista que impulsa a la industria queda claramente expuesta en las
declaraciones de sus propios directivos. En 2020, Pedro Aguilar, gerente de
Westfalia Fruit Colombia, celebró las condiciones del país para la inversión
con una frase reveladora:
"el
agua se vuelve un factor absolutamente maravilloso para la inversión, porque
para Colombia no tiene costo".
Esta
afirmación es una articulación explícita del principio de externalización de
costos. Define el agua no como un bien común esencial para la vida, sino como
un insumo gratuito para la explotación corporativa, ignorando los profundos
costos ambientales y sociales que su uso intensivo transfiere a las comunidades
y ecosistemas.
En paralelo a
la fiebre del aguacate, la región enfrenta la amenaza de la megaminería de oro,
encarnada en el proyecto La Colosa de la multinacional AngloGold Ashanti (AGA)
en Cajamarca, Tolima. Este proyecto, que de realizarse sería una de las minas
de oro a cielo abierto más grandes del mundo, se superpone a una reserva
natural estratégica como es el PNNN. Como estrategia para quebrar la economía
local y facilitar su entrada, AGA ha invertido también en el monocultivo de
aguacate, utilizando el agronegocio como una herramienta para debilitar la
resistencia campesina y acaparar tierras.
3.2 La
Presión sobre el PCCC: Datos del Conflicto Territorial
La amenaza de
la minería sobre el Paisaje Cultural Cafetero no es una especulación, sino una
realidad cuantificable.
Datos de la
Agencia Nacional de Minería, analizados en el informe de la "Comisión
Técnica Intersectorial" del PCCC, demuestran una presión extractiva
significativa y creciente:
|
Tipo de Superposición |
Porcentaje del Área del PCCC Afectada |
|
Títulos Mineros Vigentes |
6.50% |
|
Solicitudes
Mineras Vigentes |
34.85% |
Fuente:
Análisis de la Comisión Técnica Intersectorial - Paisaje Cultural Cafetero
(2024), con base en datos de la Agencia Nacional de Minería.
Los títulos
vigentes se concentran principalmente en la explotación de materiales de
construcción y oro. Sin embargo, las solicitudes vigentes, que abarcan más de
un tercio del área total del PCCC, muestran un interés diversificado y de mayor
escala en metales como oro, plata, platino y cobre. Esto demuestra una presión
extractiva multifacética que amenaza con transformar irreversiblemente la
estructura productiva y ecológica de la región.
Esta
convergencia de intereses del agronegocio y la megaminería está generando un
costo ambiental y social tangible, poniendo en riesgo los valores únicos que
hicieron del PCCC un patrimonio para la humanidad.
4.0 El
Costo Ambiental: Agua, Bosques y Ecosistemas en Riesgo
Más allá de
las promesas de sostenibilidad y "deforestación cero" que promueve la
industria, la evidencia en el terreno revela un profundo y acelerado deterioro
ambiental. La expansión del monocultivo de aguacate y las actividades
exploratorias mineras están generando una crisis hídrica, la destrucción de
ecosistemas estratégicos y una amenaza directa a símbolos nacionales como la
Palma de Cera.
4.1 La
Guerra por el Agua
El aguacate
Hass es un cultivo de alta demanda hídrica. Un estudio hidrológico comparativo
realizado en Michoacán, México, ofrece datos científicos alarmantes que sirven
como análogo para comprender el impacto en Colombia:
- Consumo
de Agua: Un árbol
de aguacate consume entre 4 y 5 veces más agua que un pino nativo
de la misma edad.
- Infiltración
al Suelo: Los
bosques de pino permiten una infiltración de agua hacia el subsuelo 14
veces mayor que las huertas de aguacate. La estructura de las raíces
del aguacate y las prácticas de poda dificultan la recarga de los
acuíferos.
- Consumo
por Hectárea: Una
hectárea de aguacate consume 1.6 veces más agua que una hectárea de
bosque denso, a pesar de tener una menor densidad de árboles.
A este consumo
intensivo se suma la construcción de grandes reservorios, conocidos como "ollas
de agua", denunciados casi en todos los municipios del Quindío donde han
llegado las aguacateras como se les conoce. Aunque se presentan como una
solución para el riego, estas estructuras interceptan y retienen el agua de
escorrentía que naturalmente debería fluir hacia las quebradas y ríos,
interrumpiendo el ciclo hidrológico y afectando la disponibilidad de agua para
las comunidades y ecosistemas aguas abajo.
Esta intensa
presión sobre los recursos hídricos se corresponde con la destrucción física de
los ecosistemas encargados de regularlos: los singulares bosques andinos de la
región.
4.2
Deforestación y Amenaza a la Palma de Cera
La expansión
del "oro verde" se está realizando a costa de los bosques andinos. Se
han documentado denuncias de quema y tala de vegetación nativa en el
Cañón de Anaime (Cajamarca), en Navarco (Salento) y Toche (Ibagué) para
establecer nuevos cultivos de aguacate. Estas prácticas ponen en riesgo directo
los bosques de Palma de Cera (Ceroxylon quindiuense), el Árbol Nacional de
Colombia que es una especie protegida en proceso de extinción.
La gravedad de
la situación queda reflejada en las acciones de las autoridades ambientales. La
Resolución N.º 1493 de 2021 de CORTOLIMA inició un proceso sancionatorio contra
la empresa Green Super Food SAS por graves infracciones en el predio La Suiza,
en Cajamarca. El informe técnico constató la construcción de 5.8 kilómetros de
carretera sin licencia ambiental, la intervención de 11 drenajes naturales y la
adecuación de terrenos para siembra de aguacate en un área con presencia de Las
Palmas de Cera. Esta última acción, según la resolución, "compromete
seriamente su permanencia" y las pone en "riesgo de
supervivencia", ya que al establecerse los cultivos no existen condiciones
para la regeneración natural de la palma, condenándola a desaparecer en la zona
intervenida.
La degradación
ambiental no es un efecto colateral, sino una consecuencia directa de un modelo
productivo que prioriza la expansión y la rentabilidad sobre la conservación de
recursos vitales, afectando directamente a las comunidades que dependen de ellos.
5.0 La
Fractura Social: Desplazamiento, Violencia y Resistencia
La degradación
ambiental provocada por el agronegocio y la minería se traduce inevitablemente
en una profunda fractura del tejido social. Este modelo extractivo no solo
consume agua y bosques, sino que desarticula economías locales, desplaza a
pequeños agricultores y opera en un contexto de violencia, criminalización y
despojo que socava los cimientos de la vida comunitaria en el Eje Cafetero.
5.1
Desposesión y Transformación del Territorio
Las grandes
corporaciones utilizan su poder económico para ejercer un "abuso de
posición dominante" y un "secuestro del acceso a la tierra"
produciendo el fenómeno de la gentrificación rural. Empresas como AngloGold
Ashanti y las grandes aguacateras compran masivamente grandes extensiones de
tierra, provocando una centralización de la propiedad que expulsa a los
pequeños agricultores y campesinos, quienes no pueden competir con los precios ofrecidos.
Este proceso rompe con la economía tradicional y transforma un paisaje de
agricultura diversificada en un mar de monocultivos. Y todo esto se hace en las
salas de juntas y con el impulso y patrocinio directo de las cámaras de
comercio de la región.
Paralelamente,
el Plan de Ordenamiento Departamental del Quindío identifica un fenómeno de "suburbanización".
Como analistas de conflictos, es más preciso describir este proceso como la gentrificación
rural, que, según el propio informe oficial, incide directamente en el
cambio de costumbres, el deterioro de la arquitectura tradicional cafetera por
la aparición de condominios y la sustitución de cultivos nativos por proyectos
inmobiliarios y de agroexportación.
5.2
Criminalización y Violencia
La oposición a
los proyectos extractivos en Colombia es una actividad de alto riesgo. El
asesinato del activista campesino César García en 2013, conocido por su
oposición al proyecto La Colosa, y las constantes amenazas contra líderes del
movimiento anti-minería en Cajamarca, son un sombrío recordatorio de la
violencia que enfrentan los defensores del territorio.
Este fenómeno
se inscribe en un patrón continental. El "Mapa 2: Criminalización de la
Protesta", que analiza la situación en América Latina, muestra que
Colombia se encuentra entre los países con un alto número de casos de
criminalización, evidenciando una estrategia regional donde la defensa del
territorio es sistemáticamente reprimida.
5.3 La
Lucha Comunitaria y Legal
A pesar de la
violencia y la presión, las comunidades del Eje Cafetero han desarrollado
robustas formas de resistencia.
- Resistencia
Social:
Movilizaciones masivas y pacíficas como las "marchas
carnaval" en el Quindío y Tolima, que llegaron a congregar, en
sus momentos de mayor auge y en distintos puntos de la región, hasta
100,000 personas, se convirtieron en un símbolo de la oposición popular.
La organización de base a través de comités ambientales y colectivos como Ecogenova,
Ecotierra, COSAJUCA, Kumanday, Organización Amar Es Más y la Junta de
Acción Comunal de Alto Castillo, Villamaría, han sido fundamentales para
articular la defensa del territorio.
- Resistencia
Legal: La "Consulta
Popular" emergió como una poderosa herramienta democrática.
Mediante este mecanismo, las comunidades de Piedras (2013), Cajamarca
(2017) y La
consulta popular en Pijao, Quindío (2017) "Un pueblo sin prisa decidido a
defender su territorio del extractivismo”, donde votaron masivamente en contra de la actividad minera
en sus municipios.
- Sin
embargo paradójicamente, en 2018, la Corte Constitucional cambió su
jurisprudencia, afirmando la propiedad de la Nación sobre el subsuelo y
limitando drásticamente el poder de decisión de los municipios sobre la
minería. Este viraje legal generó una profunda crisis de legitimidad y
dejó a las comunidades en una situación de mayor vulnerabilidad jurídica. Todos entendimos la regla de oro.
El profundo
contraste entre la realidad vivida por las comunidades —marcada por el despojo
y la resistencia— y la narrativa oficial de progreso impulsada por el gobierno
y las corporaciones, define el núcleo del conflicto.
6.0
Conclusión: Dos Paradigmas en Conflicto y el Futuro del Eje Cafetero
Estos hallazgos
demuestran que el Eje Cafetero es el escenario de una colisión fundamental
entre dos paradigmas de desarrollo irreconciliables. Por un lado, un modelo
extractivista globalizado, impulsado por capitales transnacionales y políticas
estatales, que concibe el territorio como una frontera de recursos para la
agroexportación y la minería. Por otro, un modelo de vida basado en la
sostenibilidad, la cohesión social y la integridad del patrimonio cultural que
da valor universal al Paisaje Cultural Cafetero.
La narrativa
de la industria y el gobierno, visible en los informes de gremios como Analdex,
celebra el crecimiento de las exportaciones y la modernización del campo,
presentando al aguacate como el "oro verde" que diversifica la
economía nacional. Esta visión, centrada en indicadores macroeconómicos,
describe un camino de progreso lineal, omitiendo sistemáticamente los costos
sociales y ambientales que externaliza.
En oposición,
la narrativa de la resistencia, construida desde las denuncias de las
comunidades y las investigaciones críticas, documenta un proceso de despojo: la
deforestación de bosques de Palma de Cera, el agotamiento del agua, la
expulsión de campesinos y la violencia contra quienes defienden el territorio.
Para ellos, el "oro verde" y el "oro real" no son símbolos
de progreso, sino de un modelo que sacrifica su modo de vida, su herencia y su
futuro.
El conflicto
actual, por lo tanto, no es una mera disputa sobre el uso del suelo, sino una
batalla estructural sobre qué tipo de futuro es posible y para quién. El
destino del Paisaje Cultural Cafetero se ha convertido en un barómetro; su
capacidad para sobrevivir como un "paisaje productivo vivo" o su
transformación irreversible en una zona de sacrificio determinará un precedente
crucial para otros territorios de importancia cultural y ecológica que
enfrentan presiones similares en todo el mundo. Lo que está en juego no es solo
un ecosistema, sino la viabilidad de un modelo de desarrollo alternativo frente
al avance de la extracción global.
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